TRASTORNO BIPOLAR



De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:
de la derecha cuando es diestra,
de la izquierda cuando es siniestra.

Mario Benedetti



El trastorno Bipolar se encuadra dentro de los Trastornos del Estado de Ánimo.

Su origen es neurobiológico y siempre se necesita tratamiento para conseguir la estabilidad del paciente. Este trastorno se caracteriza por un estado de ánimo fluctuante, con períodos de intensa energía alternados con períodos depresivos, siendo la duración de las fases muy diferente de un paciente a otro.

El tratamiento psicológico ayuda al paciente a conseguir una mayor adherencia al tratamiento y un mejor ajuste psicosocial, especialmente en períodos depresivos.

Es un trastorno de carácter hereditario, y suele debutar en la adolescencia, por lo que es importante estar alerta a cambios de comportamiento bruscos y conductas extrañas en los chicos, diferenciándolos de otros problemas propios de la edad.

El pronóstico, con el adecuado tratamiento farmacológico y seguimiento psicológico es de un perfecto ajuste personal.


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QUÉ ES EL TRASTORNO BIPOLAR

El trastorno bipolar se considera una enfermedad mental grave, difícil de controlar con los tratamientos disponibles en la actualidad y con una probable evolución a la cronicidad. Se caracteriza por atravesar fases de depresión y de manía, siendo destacable el riesgo de suicidio, que en el caso del bipolar tipo I llega a ser del 10 al 15%.



Como cualquier otro trastorno mental, el bipolar tampoco es uniforme, sino que presenta diferentes tipos. Así, se habla de Bipolar I cuando el paciente ha presentado al menos un episodio maníaco, de Bipolar II cuando sólo han tenido episodios depresivos mayores y algún episodio hipomaniaco y de Trastorno bipolar no especificado cuando no se cumplen los criterios de tiempo y duración de los episodios hipomaníacos y depresivos. Por último, los pacientes que muestran síntomas depresivos e hipomaníacos, sin llegar a cumplir criterios para los calificativos anteriores se diagnostican como Trastorno ciclotímico. También se pueden diferenciar en cuanto a la rapidez con la que se pasa de la depresión a la manía, hablándose en este sentido de cicladores rápidos



CRITERIOS DIAGNOSTICOS TRASTORNO BIPOLAR I

Para poder diagnosticar a una persona como trastorno bipolar I es necesario que se haya manifestado en algún momento al menos un episodio maníaco o mixto.

En el trastorno bipolar I hay que especificar si el episodio más reciente es de tipo maníaco, hipomaníaco, mixto, depresivo o no especificado (cuando no cumple criterios temporales para clasificarlo como uno de los cuatro anteriores). También puede distinguirse un trastorno bipolar I, con un único episodio maníaco, para lo cual es necesario que no se haya diagnosticado ningún episodio depresivo mayor.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS TRASTORNO BIPOLAR I


Para un diagnóstico de trastorno bipolar I es necesario que se cumplan los criterios siguientes para un episodio maníaco. Antes o después del episodio maníaco pueden haber existido episodios hipo-maníacos o episodios de depresión mayor.

Episodio maníaco 

A. Un período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía, que dura como mínimo una semana y está presente la mayor parte del día, casi todos los días (o cualquier duración si se necesita hospitalización). 

B. Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía o la actividad, existen tres (o más) de los síntomas siguientes (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable) en un grado significativo y representan un cambio notorio del comportamiento habitual: 

1. Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza. 

2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado después de sólo tres horas de sueño). 

3. Más hablador de lo habitual o presión para mantener la conversación. 

4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad. 

5. Facilidad de distracción (es decir, la atención cambia demasiado fácilmente a estímulos exter-nos poco importantes o irrelevantes), según se informa o se observa. 

6. Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, en el trabajo o la escuela, o sexual) o agitación psicomotora (es decir, actividad sin ningún propósito no dirigida a un objetivo). 

7. Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias dolorosas (p. ej., dedicarse de forma desenfrenada a compras, juergas, indiscreciones sexua-les o inversiones de dinero imprudentes). 

C. La alteración del estado del ánimo es suficientemente grave para causar un deterioro importante en el funcionamiento social o laboral, para necesitar hospitalización con el fin de evitar el daño a sí mismo o a otros, o porque existen características psicóticas. 

D. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento, otro tratamiento) o a otra afección médica. 

Nota: Un episodio maníaco completo que aparece durante el tratamiento antidepresivo (p. ej., medicación, terapia electroconvulsiva), pero persiste en un grado totalmente sindrómico más allá del efecto fisiológico de ese tratamiento, es prueba suficiente de un episodio maníaco y, en consecuencia, un diagnóstico de trastorno bipolar 1. 

Se necesita al menos un episodio maníaco a lo largo de la vida para el diagnóstico de trastorno bipolar I.

Episodio hipomaníaco 

A. Un período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía, que dura como mínimo cuatro días consecutivos y está presente la mayor parte del día, casi todos los días. 

B. Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía y actividad, han persistido tres (o más) de los síntomas siguientes (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable), representan un cambio notorio del comportamiento habitual y han estado presentes en un grado significativo: 

1. Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza. 

2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado después de sólo tres horas de sueño). 

3. Más hablador de lo habitual o presión para mantener la conversación. 

4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad. 

5. Facilidad de distracción (es decir, la atención cambia demasiado fácilmente a estímulos exter-nos poco importantes o irrelevantes), según se informa o se observa. 

6. Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, en el trabajo o la escuela, o sexual) o agitación psicomotora. 

7. Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias dolorosas (por ejemplo, dedicarse de forma desenfrenada a compras, juergas, indiscreciones sexuales o inversiones de dinero imprudentes). 


C. El episodio se asocia a un cambio inequívoco del funcionamiento que no es característico del individuo cuando no presenta síntomas. 

D. La alteración del estado de ánimo y el cambio en el funcionamiento son observables por parte de otras personas. 

E. El episodio no es suficientemente grave para causar una alteración importante del funciona-miento social o laboral, o necesitar hospitalización. Si existen características psicóticas, el epi-sodio es, por definición, maníaco. 

E El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento, otro tratamiento). 

Un episodio hipomaníaco completo que aparece durante el tratamiento antidepresivo, pero persiste en un grado totalmente sindrómico más allá del efecto fisiológico de ese tratamiento, es prueba suficiente de un episodio hipomaníaco. Sin embargo, se recomienda precaución porque uno o dos síntomas (particularmente el aumento de la irritabilidad, nerviosismo o agitación después del uso de antidepresivos) no se consideran suficientes para el diagnóstico de un episodio hipomaníaco, ni indica necesariamente una diátesis bipolar. 

Episodio de depresión mayor 

A. Cinco (o más) de los síntomas siguientes han estado presentes durante el mismo período de dos semanas y representan un cambio del funcionamiento anterior; al menos uno de los síntomas es (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de interés o de placer. 

Nota: No incluye síntomas que se puedan atribuir claramente a otra afección médica 

1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva (p. ej., se siente triste, vacío o sin esperanza) o de la observación por parte de otras personas (p. ej., se le ve lloroso). (Nota: En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable.) 

2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días (como se desprende de la información subjetiva o de la observación). 

3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso (p. ej., modificación de más del 5 % del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi todos los días. (Nota: En los niños, considerar el fracaso en el aumento del peso esperado.) 

4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días. 

5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (observable por parte de otros, no simple-mente la sensación subjetiva de inquietud o enlentecimiento). 

6. Fatiga o pérdida de la energía casi todos los días. 

7. Sentimientos de inutilidad o de culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo). 

8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o de tomar decisiones, casi todos los días (a partir del relato subjetivo o de la observación por parte de otras personas). 

9. Pensamientos de muerte recurrentes (no sólo miedo a morir), ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo. 

B. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. 

C. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica. 

Nota: Los Criterios A-C constituyen un episodio de depresión mayor. Los episodios de depresión mayor son frecuentes en el trastorno bipolar I, pero no son necesarios para el diagnóstico de tras-torno bipolar I. 

Nota: Las respuestas a una pérdida significativa, como duelo, ruina económica, pérdidas debidas a una catástrofe natural, una enfermedad o una discapacidad grave pueden incluir el sentimiento de tristeza intensa, rumiación acerca de la pérdida, insomnio, falta del apetito y pérdida de peso descritos en el Criterio A, que pueden simular un episodio depresivo. Aunque estos síntomas pueden ser comprensibles o considerarse apropiados a la pérdida, también se debería considerar atentamente la presencia de un episodio de depresión mayor, además de la respuesta normal a una pérdida significativa. Esta decisión requiere inevitablemente el criterio clínico basado en la historia del individuo y en las normas culturales para la expresión del malestar en el contexto de la pérdida.'

CARACTERÍSTICAS DIAGNÓSTICAS

El rasgo esencial de un episodio maníaco es un período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal o persistente de la actividad o la energía que está presente la mayor parte del día, casi cada día, durante un período de al menos 1 semana (o de cualquier duración si se requiere hospitalización), acompañado de al menos tres síntomas adicionales del Criterio B. Si el estado de ánimo es irritable más que elevado o expansivo, deben presentarse al menos cuatro síntomas del Criterio B.

El estado de ánimo en un episodio maníaco se suele describir como eufórico, excesivamente alegre, alto o "sintiéndose por encima del mundo". En algunos casos, el estado de ánimo es de tal manera contagioso que se reconoce fácilmente como excesivo y puede caracterizarse por un entusiasmo ilimitado y caótico en las relaciones interpersonales, sexuales u ocupacionales. Por ejemplo, el individuo puede comenzar de modo espontáneo largas conversaciones en público con extraños. Con frecuencia, el estado de ánimo predominante es más irritable que elevado, sobre todo cuando se niegan los deseos del individuo o si éste ha estado consumiendo sustancias. Pueden aparecer cambios rápidos en el estado de ánimo durante breves períodos de tiempo (labilidad), como alternancia entre euforia, disforia e irritabilidad.

Durante el episodio maníaco, el individuo puede implicarse en muchos proyectos nuevos y solapados. Los proyectos se inician habitualmente con poco conocimiento sobre la materia y parece que no hay nada que esté fuera del alcance del individuo. Los niveles elevados de actividad se pueden presentar a horas intempestivas del día.

Normalmente se encuentra una autoestima elevada que va desde la autoconfianza carente de crítica hasta una marcada grandiosidad que puede alcanzar dimensiones delirantes (Criterio B1). A pesar de no tener un talento especial o experiencia, el individuo se embarca en tareas complicadas, como escribir una novela o buscar publicidad para un invento inútil. Los delirios de grandeza (p. ej., sobre una relación especial con alguien famoso) son frecuentes. Los niños sobrestiman normalmente sus habilidades y están convencidos, por ejemplo, de que son los mejores en un deporte o los más listos de la clase; sin embargo, el criterio de grandiosidad se debería considerar satisfecho cuando ese convencimiento sigue presente a pesar de existir pruebas claras de lo contrario o si el niño intenta una hazaña que es claramente peligrosa y, lo que es más importante, si ésta representa un cambio en la conducta habitual del niño.

Uno de los rasgos más frecuentes es una menor necesidad de sueño, que es distinta del insomnio, en el que el individuo quiere dormir o siente la necesidad de dormir pero no puede. El individuo duerme poco, si es que duerme, o se despierta varias horas antes de lo habitual, sintiéndose descansado y lleno de energía. Cuando la alteración del sueño es grave, el individuo puede estar varios días sin dormir y, sin embargo, no sentirse cansado. A menudo una menor necesidad de sueño avisa del comienzo de un episodio maníaco
.
El lenguaje puede ser rápido, con apremio, chillón y difícil de interrumpir. Los individuos pueden hablar continuamente y sin consideración hacia los deseos de hablar de los demás y habitualmente lo hacen de forma intrusiva o sin preocupación por las repercusiones de lo que ha dicho. El discurso se caracteriza, a veces, por chistes, juegos de palabras, irrelevancias divertidas y teatralidad, con manierismos dramáticos, cantos y gestos excesivos. La voz alta y el impacto de lo que se dice con frecuencia son más importantes que lo que se dice. Si el estado de ánimo es más irritable que expansivo, el discurso puede caracterizarse por quejas, comentarios hostiles o ataques de ira, sobre todo si se intenta interrumpir al individuo.

Los pensamientos del individuo van a menudo más rápido de lo que puede expresar verbalmente. Con frecuencia hay fuga de ideas, que se evidencia por un flujo del discurso casi continuo y acelerado que repentinamente se desplaza de un tema a otro. Cuando la fuga de ideas es grave, el discurso se vuelve desorganizado, incoherente y, en particular, estresante para el individuo. A veces se experimenta que existe tal acumulación de pensamientos que es difícil expresarlos. La distraibilidad  se evidencia por incapacidad para ignorar los estímulos ambientales externos , lo que impide a menudo que los sujetos con manía puedan mantener una conversación racional o atender a instrucciones.

El aumento de la actividad con fines concretos suele consistir en una excesiva planificación y participación en múltiples actividades, incluidas las actividades sexuales, ocupacionales, políticas y religiosas. Se produce un aumento del impulso sexual, de las fantasías y de las conductas sexuales. Los individuos con episodio maníaco presentan una mayor sociabilidad, sin importarles la naturaleza intrusiva, dominante y exigente de las relaciones. A menudo presentan agitación psicomotriz o inquietud.

Algunos individuos escriben demasiadas cartas o correos electrónicos, mensajes de texto, etc., a amigos, personajes públicos o medios de comunicación sobre muchos asuntos diferentes.

El criterio de aumento de la actividad puede ser difícil de reconocer en los niños; sin embargo, un niño que realiza muchas actividades a la vez, que comienza a idear planes elaborados y poco realistas sobre proyectos, y que desarrolla preocupaciones sexuales previamente ausentes e inadecuadas para su desarrollo (que no sean explicables por el abuso sexual o por la exposición a material de contenido sexual explícito) cumpliría el Criterio B sobre la base del juicio clínico. Es imprescindible determinar si la conducta supone un cambio respecto de la conducta habitual del niño, si ocurre la mayor parte del día, casi todos los días, para cumplir el requisito temporal, y si ocurre al mismo tiempo que otros síntomas de manía.

El humor expansivo, el exceso de optimismo, la grandiosidad y la falta de juicio a menudo llevan a realizar actividades imprudentes, como gastos excesivos, el regalo de las posesiones, la conducción temeraria, inversiones insensatas en negocios y una promiscuidad sexual que es inusual para el individuo, aunque estas actividades probablemente tengan repercusiones catastróficas. El individuo puede comprar muchas cosas innecesarias sin tener dinero para pagarlas y, en algunos casos, las regala. La conducta sexual puede conllevar infidelidades o encuentros indiscriminados con extraños, a menudo sin considerar el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o sin tener en cuenta las consecuencias interpersonales.

El episodio maníaco puede suponer una marcada alteración del funcionamiento social u ocupacional o requerir hospitalización para prevenir que el individuo se haga daño a sí mismo o a los demás (pérdidas financieras, actividades ilegales, pérdida del empleo, conducta autolítica).

Los síntomas maníacos o los síndromes que son atribuibles a los efectos fisiológicos de una droga de abuso (como  en el contexto de una intoxicación por cocaína o por anfetaminas), a los efectos secundarios de medicaciones o tratamientos (comoesteroides, L-dopa, antidepresivos, estimulantes), o a otras afecciones médicas no cuentan para el diagnóstico de trastorno bipolar. Sin embargo, un episodio de síndrome maníaco completo que se presenta durante un tratamiento (con medicaciones, terapia electroconvulsiva, terapia lumínica), o el consumo de drogas, y que persiste más allá de los efectos fisiológicos del agente inductor (p. ej., después de que se elimine totalmente la medicación del organismo del individuo o cuando se hayan disipado completamente los efectos de la terapia electro-convulsiva) es suficiente evidencia para el diagnóstico de episodio maníaco (Criterio D). Hay que tener cuidado, ya que uno o dos síntomas (en particular el aumento de la irritabilidad, la crispación o la agitación tras el uso de antidepresivos) no son suficientes para el diagnóstico de un episodio maníaco o hipomaníaco, ni necesariamente indican que exista susceptibilidad para el trastorno bipolar.

Es necesario reunir los criterios del episodio maníaco para hacer el diagnóstico de trastorno bipolar I, pero no se requiere tener episodios hipomaníacos o depresivos. Sin embargo, pueden preceder o seguir a un episodio maníaco. 



Asociación Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los tras-tornos mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS TRASTORNO BIPOLAR TIPO II


Para un diagnóstico de trastorno bipolar II es necesario que se cumplan los criterios siguientes para un episodio hipomaníaco actual o pasado y los criterios siguientes para un episodio de depresión mayor actual o pasado:


Episodio hipomaníaco

A. Un período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía, que dura como mínimo cuatro días consecutivos y está presente la mayor parte del día, casi todos los días.

B. Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía y la actividad, han persis-tido tres (o más) de los síntomas siguientes (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable), representan un cambio notorio del comportamiento habitual y han estado presentes en un grado significativo:

1. Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza.

2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado después de sólo tres horas de sueño).

3. Más hablador de lo habitual o presión para mantener la conversación.

4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad.

5. Facilidad de distracción (es decir, la atención cambia demasiado fácilmente a estímulos exter-nos poco importantes o irrelevantes), según se informa o se observa.

6. Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, en el trabajo o la escuela, o sexual) o agitación psicomotora.

7. Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias dolorosas (p. ej., dedicarse de forma desenfrenada a compras, juergas, indiscreciones sexua-les o inversiones de dinero imprudentes).

C. El episodio se asocia a un cambio inequívoco del funcionamiento que no es característico del individuo cuando no presenta síntomas.

D. La alteración del estado de ánimo y el cambio en el funcionamiento son observables por parte de otras personas.

E. El episodio no es suficientemente grave para causar una alteración importante del funciona-miento social o laboral o necesitar hospitalización. Si existen características psicóticas, el episo-dio es, por definición, maníaco.

F. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento u otro tratamiento).

Nota: Un episodio hipomaníaco completo que aparece durante el tratamiento antidepresivo, pero persiste en un grado totalmente sindrómico más allá del efecto fisiológico de ese tratamiento, es prueba suficiente de un episodio hipomaníaco. Sin embargo, se recomienda precaución porque uno o dos síntomas (particularmente el aumento de la irritabilidad, nerviosismo o agitación después del uso de antidepresivos) no se consideran suficientes para el diagnóstico de un episodio hipomaníaco, ni indican necesariamente una diátesis bipolar.

Episodio de depresión mayor

A. Cinco (o más) de los síntomas siguientes han estado presentes durante el mismo período de dos semanas y representan un cambio del funcionamiento anterior; al menos uno de los síntomas es (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de interés o de placer.

Nota: No incluir síntomas que se pueden atribuir claramente a una afección médica.

1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva (p. ej., se siente triste, vacío o sin esperanza) o de la observación por parte de otras personas (p. ej., se le ve lloroso). (Nota: En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable.)

2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días (como se desprende de la información subjetiva o de la observación).

3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso (p. ej., modificación de más de un 5 % del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi todos los días. (Nota: En los niños, considerar el fracaso para el aumento del peso esperado.)

4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.

5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (observable por parte de otros, no simple-mente la sensación subjetiva de inquietud o enlentecimiento).

6. Fatiga o pérdida de la energía casi todos los días.

7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo).

8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o de tomar decisiones, casi todos los días (a partir del relato subjetivo o de la observación por parte de otras personas).

9. Pensamientos de muerte recurrentes (no sólo miedo a morir), ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

B. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

C. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica.

NOTA: 

A. Se han cumplido los criterios al menos para un episodio hipomaníaco (Criterios A-F en "Episodio hipomaníaco" antes citado) y al menos para un episodio de depresión mayor (Criterios A-C en "Episodio de depresión mayor" antes citado).

B. Nunca ha habido un episodio maníaco.

C. La aparición del episodio(s) hipomaníaco(s) y de depresión mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno de ideas delirantes, u otro trastorno del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos especi-ficados o no especificados.

D. Los síntomas de depresión o la incertidumbre causada por la alternancia frecuente de períodos de depresión e hipomanía provocan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.


CRITERIOS DIAGNOSTICOS TRASTORNO CICLOTIMICO


Se caracteriza por numerosas alteraciones del estado de ánimo de tipo depresivo e hipomaníaco, cuyos síntomas son insuficientes en cuanto al número, duración o gravedad, para cumplir criterios de episodio maníaco y depresivo


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS TRASTORNO CICLOTIMICO DSM-5

A. Durante dos años como mínimo (al menos un año en niños y adolescentes) han existido numerosos períodos con síntomas hipomaníacos que no cumplen los criterios para un episodio hipo-maníaco, y numerosos períodos con síntomas depresivos que no cumplen los criterios para un episodio de depresión mayor.

B. Durante el período de dos años citado anteriormente (un año en niños y adolescentes), los perío-dos hipomaníacos y depresivos han estado presentes al menos la mitad del tiempo y el individuo no ha presentado síntomas durante más de dos meses seguidos.

C. Nunca se han cumplido los criterios para un episodio de depresión mayor, maníaco o hipoma-níaco.

D. Los síntomas del Criterio A no se explican mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno de ideas delirantes, u otro trastorno del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos especificados o no especificados.

E. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo).

F Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

DESARROLLO Y CURSO

El trastorno ciclotímico comienza normalmente en la adolescencia o en la edad adulta temprana y a veces se considera que refleja una predisposición temperamental hacia otros trastornos. 

El comienzo del trastorno ciclotímico suele ser insidioso, y el curso es persistente. Existe un riesgo del 15-50 % de que un paciente con trastorno ciclotímico desarrolle posteriormente un trastorno bipolar I o bipolar II. Si el comienzo de los síntomas hipomaníacos o depresivos, que son persistentes y fluctuantes, se produce en la edad adulta tardía, antes de asignar el diagnóstico de trastorno ciclotímico será necesario distinguirlo claramente del trastorno bipolar y de los trastornos relacionados debidos a otra afección médica (p. ej., la esclerosis múltiple). En los niños con trastorno ciclotímico, la edad promedio de inicio son los 6 años y medio.


Fuente: Asociación Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los tras-tornos mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014.



SÍNTOMAS DE LA MANIA

Signos y síntomas de la manía (episodio maníaco) 

Los síntomas principales de la enfermedad deben persistir durante una semana y/o exigir la hospitalización del paciente:



1. Un periodo diferenciado de humor anormal y persistentemente alegre, expansivo o irritable que dura al menos una semana (o cualquier otro plazo si se necesita hospitalización)



2. Durante el periodo de alteración del humor, se dan tres (o más) de los siguientes síntomas (cuatro si el humor simplemente es irritable) de forma continua y en un grado considerable:
  • excesiva autoestima o grandiosidad 
  • disminución de la necesidad de dormir (p.e. el enfermo se siente descansado con sólo tres horas de sueño) 
  • el enfermo está más comunicativo de lo habitual o presiona para seguir hablando 
  • batiburrillo de ideas o experiencia subjetiva de que las ideas bullen 
  • distracción (es decir, atención dirigida con facilidad a estímulos externos poco importantes o irrelevantes) 
  • aumento de la actividad destinada a lograr objetivos (ya sea en el plano social en el trabajo o el colegio, o en el plano sexual) o agitación psicomotriz 
  • excesiva implicación en actividades placenteras pero con una alta posibilidad de acarrear consecuencias dolorosas (p.e. compras sin freno, indiscreciones sexuales o inversiones financieras poco inteligentes) 

CARACTERÍSTICAS DE UN EPISODIO HIPOMANIACO

A. Un período bien definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía, que dura como mínimo cuatro días consecutivos y está presente la mayor parte del día, casi todos los días.

B. Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía y actividad, han persistido tres (o más) de los síntomas siguientes (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable), representan un cambio notorio del comportamiento habitual y han estado presentes en un grado significativo:

1. Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza.
2. Disminución de la necesidad de dormir (p.e. se siente descansado después de sólo tres horas de sueño).
3. Más hablador de lo habitual o presión para mantener la conversación.
4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad.
5. Facilidad de distracción (es decir, la atención cambia demasiado fácilmente a estímulos externos poco importantes o irrelevantes), según se informa o se observa.
6. Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, en el trabajo o la escuela, o sexual) o agitación psicomotora.
7. Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias dolorosas (p. ej., dedicarse de forma desenfrenada a compras, juergas, indiscreciones sexuales o inversiones de dinero imprudentes).

TRATAMIENTOS DEL TRASTORNO BIPOLAR

Según la APA (American Psychiatric Association), actualmente no existe cura para el Trastorno Bipolar, aunque hay tratamientos que disminuyen la frecuencia, severidad y consecuencias de los episodios.



TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Es absolutamente indispensable para el tratamiento del Trastorno Bipolar. Los estabilizadores del estado de ánimo que se han utilizado habitualmente han sido el litio, valproato y la carbamazepina, en ocasiones combinados con neurolépticos y benzodiacepinas. Generalmente se cree que el litio es "la cura" para el trastorno bipolar, y aunque es un medicamento de gran ayuda, no es la solución definitiva, y es necesario un tratamiento psicológico para cubrir la adherencia al tratamiento, los trastornos asociados (como el abuso de sustancias) y el ajuste psicosocial.

TERAPIA COGNITIVA O TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

El objetivo es conseguir adherencia a la medicación y que se adquieran habilidades o se reduzcan los problemas asociados al Trastorno Bipolar. Utiliza programas de psicoeducación y también técnicas cognitivo conductuales.

CÓMO SE BENEFICIA UN PACIENTE DE TRASTORNO BIPOLAR DE LA TERAPIA PSICOLÓGICA

Una persona que padece un trastorno bipolar sabe que necesita medicación de por vida, y esto hace que:


- Se limite a seguir el tratamiento farmacológico como única solución

- Se sienta como un enfermo mental crónico

En este punto incide la terapia psicológica. Necesitamos hacer comprender a la persona que sufre un trastorno bipolar que NO debe estigmatizarse como un enfermo mental, puede ser considerada una enfermedad física (¿o es que el cerebro no es un órgano?) al que hay que cuidar, dándole aquellos aportes que el propio cerebro no puede general, sin más.

Ahora bien, ese sentimiento de diferencia respecto a los demás por padecer un trastorno bipolar debería ser objeto de tratamiento psicológico, en muchas ocasiones lo más recomendable para estos pacientes es una terapia prolongada, no de tanta intensidad, pero sí de mayor duración.

EL TRASTORNO BIPOLAR EN ADOLESCENTES

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad bipolar en adolescentes?


En adolescentes, la enfermedad bipolar podría parecerse a cualquiera de las siguientes presentaciones clásicas de la enfermedad en adultos.

Bipolar I. En esta forma, el adolescente experimenta episodios alternativos de depresión y manía intensa y algunas veces psicótica.

Los síntomas de manía incluyen:

  • Humor elevado, expansivo o irritable 
  • Disminución de la necesidad de dormir 
  • Lenguaje acelerado y presión del habla 
  • Delirios de grandeza 
  • Implicación excesiva en actividades placenteras pero arriesgadas 
  • Aumento de la actividad física y mental 
  • Baja capacidad de juicio 
  • En casos severos, alucinaciones

¿ES HEREDABLE EL TRASTORNO BIPOLAR?

Heredabilidad o herencia


En el trastorno bipolar suelen existir antecedentes familiares, bien de este trastorno o de otros trastornos del estado de ánimo, como la depresión.

Más de dos tercios de las personas que padecen trastorno bipolar han tenido al menos un pariente cercano con el trastorno o con depresión mayor unipolar.

La tasa de concordancia genética en gemelos se sitúa en un 70%: es decir, si una persona tiene el trastorno, el gemelo idéntico tiene un 70% de posibilidades de padecerlo. En mellizos la tasa de concordancia es del 23%

Se dice que de cada 1000 personas, 10 ó 15 padecen el trastorno bipolar, y si uno de los padres la padece, la posibilidad de que los hijos la padezcan aumenta hasta en un 15% adicional.

La heredabilidad general de este trastorno es de un 80%.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL TRASTORNO BIPOLAR


¿La psicosis puede ser un síntoma del trastorno bipolar?

Los episodios agudos de manía o depresión pueden incluir síntomas de psicosis. Los enfermos pueden tener alucinaciones: oyen, ven o sienten la presencia de ciertas cosas que no están ahí en realidad. Otro síntoma es el delirio: los pacientes tienen sólidas aunque erróneas creencias que no pueden explicar de forma lógica.

El tipo de síntomas psicóticos refleja el humor del paciente. Durante un episodio maníaco, puede creer que es una persona adinerada o con poderes especiales. Durante los episodios depresivos, puede pensar que es un inútil, que está arruinado o que es culpable de un delito. 

Es importante señalar que las personas con trastorno bipolar que padecen psicosis suelen ser diagnosticadas de forma incorrecta como pacientes de esquizofrenia, otra grave enfermedad mental. 

Obviamente, cuando los pacientes experimentan síntomas psicóticos, es necesaria una intervención urgente por parte de un médico.